martes, mayo 09, 2006

Justo después de casarse Augusto y Marisol fueron a comprarse un piso. Augusto tenía una grabadora y conservó todo lo que decía el vendedor, que les convenció con tanta habilidad, habló tales maravillas de su nueva casa, que pagaron varios millones al contado aquella misma tarde. Quince años después, todos los viernes después de la cena, todavía escuchan en el estéreo del comedor el monólogo de aquel señor con corbata para recordar por qué les gusta tanto ese piso de mierda.
Augusto también tiene grabado lo que le dijo el cura antes de casarse, pero nunca se lo ha dicho a Marisol. Se lo escucha una vez al mes en la radio del baño mientras se arregla el bigote.

1 Comments:

Anonymous La Dietrich diu...

Curiosas grabaciones para joderse la vida... y no podía hacer como con las cintas? Grabar algo encima para mejorar?

10 mayo, 2006 18:39  

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